



Estas caricaturas nacieron allá por los años 90, sin más intención que la diversión y exploración. Un ejercicio de observación, de exagerar gestos y rasgos sin presión ni encargo, solo por el placer de dibujar. Algunas surgieron como simples esbozos, otras se afinaron más, pero todas forman parte de un espacio donde el dibujo no es trabajo y acontece un juego.