






En el verano del año 2000, El Periòdic d’Ontinyent, periódico local para el que realizaba las tiras cómicas semanales, me encargó una pequeña historia centrada en la localidad, abordando temas de actualidad de aquellos días. La historia se desarrolló en siete páginas, publicadas semanalmente en los números de verano.
La historia se basaba en el texto del relato corto Eva y Adán, de Camilo José Cela, incluido en su obra Gavilla de fábulas sin amor. En él se decía lo siguiente: «En el Paraíso Terrenal (que según el sabio estudio del presbítero don Vicente Martínez Chiva, alias Vicentico, caía hacia Onteniente) todo era riqueza y bienestar y holgura».