Bodas

De vez en cuando recibía encargos de parejas que se casaban para hacerles una caricatura. No eran trabajos continuos, sino dibujos que surgían de manera puntual, cada uno con su propia historia. Para cada ilustración, los novios me pasaban fotos suyas junto con indicaciones sobre sus trabajos, hobbies o aficiones, de manera que pudiera capturar no solo sus rasgos físicos, sino también aspectos de su personalidad. La idea era crear un recuerdo gráfico con humor y cariño, un pequeño guiño divertido que reflejara su complicidad.